
¿Es legal la medicina indígena en Colombia? Todo lo que debes saber
¿Es legal la medicina indígena en Colombia? Esta es una duda muy común, especialmente cuando escuchamos hablar de parteras, taitas o mamos dentro del sistema de salud. La respuesta corta es sí, pero no como un «remedio casero» cualquiera, sino como un derecho fundamental que tu EPS debe respetar y, en muchos casos, facilitar.
No es «brujería», es un derecho reconocido
A veces, desde la ciudad, vemos la medicina de los pueblos indígenas con escepticismo, como si fuera algo del pasado. Sin embargo, en Colombia, la ley entiende que la salud no solo se cura con pastillas. Para una persona indígena, estar sano significa estar en equilibrio con su comunidad y su territorio.
Por eso, el sistema de salud colombiano es intercultural. Esto significa que la medicina moderna (la de los hospitales y especialistas) y la medicina ancestral (la de los sabedores y las plantas) pueden y deben trabajar juntas.
¿Qué puede exigir un paciente indígena a su EPS?
Si tú o alguien de tu comunidad necesita atención, debes saber que tienes derechos claros que van más allá de una cita médica común:
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Acompañamiento de médicos tradicionales: Tienes derecho a que un sabedor o autoridad espiritual participe en tu proceso de sanación, incluso si estás hospitalizado en una clínica de la ciudad.
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Respeto a los partos tradicionales: Las parteras no son «curanderas» improvisadas; son expertas que el Estado reconoce. En muchas regiones, son ellas quienes aseguran que los bebés nazcan bien donde no hay hospitales cerca.
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Uso de medicina natural: El acceso a plantas medicinales y rituales de armonización es parte de la «farmacia» que la EPS debe respetar como parte del tratamiento.
¿Por qué InfoDerechos explica esto?
A menudo, la falta de información hace que los funcionarios de los hospitales o de las EPS les digan a los indígenas que sus costumbres «no están permitidas». En InfoDerechos queremos que sepas que la medicina indígena en Colombia es legal y que nadie puede obligarte a renunciar a tus creencias para salvar tu vida.
Se trata de sumar: que el cirujano haga su trabajo y que el sabedor haga el suyo. Cuando ambos se respetan, el paciente es el que gana.






